Los zapatos son una de las prendas más importantes de nuestro atuendo. No sólo se trata de una cuestión de estilo o de estar a la moda, sino que la elección de los mismos puede servir para preservar la salud de nuestros pies. Todos somos conscientes de su importancia cuando tenemos que realizar grandes caminatas y descubrimos que los que llevamos puestos nos hacen daño. Cada persona es un mundo y, es posible, que los zapatos que para uno son comodísimos para otro no lo sean tanto. Además de las características que presenta cada persona, no todos pisamos igual. La mejor forma de descubrirlo es someterse a un estudio biomecánico en Madrid o en cualquier otro lugar.

No siempre hace falta recurrir a unos zapatos especiales, pero es importante saber qué condiciones debe cumplir el calzado que más se adapta a nuestras necesidades. Son muchos los pacientes que no calzan zapatos adecuados y creen que tienen un problema y que deberán recurrir al calzado ortopédico, pero nada más lejos de la realidad. Podrán comprarlos en una tienda convencional, pero conociendo realmente qué características deben cumplir.

¿En qué nos equivocamos cuando compramos unos zapatos?

Tacón

Los tacones altos no son recomendables. De hecho, pueden causar lesiones en las personas que los llevan de forma habitual. Sin embargo, lo contrario tampoco es aconsejable. Los zapatos completamente planos no son la solución. Lo más adecuado será recurrir a algún modelo que cuente con unos 4 centímetros de alzamiento en el talón. Si sobrepasamos esta altura estaremos sometiendo a una sobrecarga a las cabezas metatarsianas.

Suela

El material puede ser blando para que resulte más cómodo, pero es importante que cuente con el ancho necesario para aislar el pie del suelo y de los elementos que podría dañar o lesionar nuestro pie.

Caña del zapato

Hablamos de los materiales que envuelven el pie. Debemos prestar atención a la parte delantera de los zapatos, donde se encuentran los dedos. Debe ser lo suficientemente espacioso para que los dedos no queden presionados y evitar rozaduras o heridas. Tendrán que ser anchos y contar con el espacio suficiente para mover los dedos verticalmente.

Quebrante de puntera

Hablamos de la distancia que queda entre la puntura del zapato y el suelo. Si es la adecuada nos permite desarrollar el movimiento balancín, consiguiendo una marcha fluida y cómoda.

Desde PodoSalud queremos recordar que si el calzado que estamos comprando es para realizar alguna práctica deportiva deberemos tener en cuenta otras cuestiones. La rigidez, el material del que se componen, el dibujo de la suela, etc.