El invierno es una de las épocas del año más dura para nuestros pies. Esta zona de nuestro cuerpo está en contacto con el suelo, así que se enfrían con mayor facilidad. En condiciones climáticas adversas y temperaturas extremas, es necesario prestar atención para evitar que los pies se nos congelen. Por todo ello, la elección del calzado durante los meses más fríos del año es complicada. Desde nuestra clínica podológica en Madrid queremos enfatizar este hecho y ofrecerte algunos consejos adecuados para preservar la salud de tus pies.

Seguramente, te estarás preguntando qué condiciones debe presentar un buen calzado de invierno. Pues bien, una de las cuestiones más importantes es la suela. Evidentemente, deberá ser mucho más gruesa que en verano para mantener el frío de los pavimentos lo más alejada posible de nuestros pies. Algo en lo que no solemos reparar es que en las zonas húmedas, donde las lluvias son frecuentes, necesitaremos unas suelas especiales para evitar resbalones y caídas.

Como ya hemos visto, una de las funciones del calzado durante el invierno es mantener la temperatura de nuestros pies. No es un requisito indispensable, pero los zapatos forrados por dentro, con pelo o borreguillo favorecen el calor en la zona.

La principal diferencia entre un calzado de calidad de otro que no lo es, estará relacionado con el material con el que se fabrican. Por ejemplo, los pares que imitan la piel no son una gran opción, no protegen frente al frío. Pero, además, no transpiran por lo que nuestros pies pueden sudar y mantenerse húmedos durante mucho tiempo, incrementando el riesgo de contraer hongos.

Parece una obviedad, pero es importante destacar que cuando hace mucho frío las botas son más adecuadas que los zapatos. El objetivo es proteger el pie del frío y cuanta más piel tape el calzado, mejor que mejor. En cuanto a los calcetines, es recomendable que sean de algodón o fibras naturales para evitar que los pies suden y permanezcan mojados dentro de los zapatos.

Desde Clínica PodoSalud queremos destacar que estos consejos también son válidos para el calzado deportivo. No será lo mismo jugar un partido de tenis en invierno, que en pleno mes de agosto. Diferenciar el calzado en función de cada época del año es una cuestión básica para proteger la salud de nuestros pies.