El verano es una época dura para nuestro pies, hace calor y cambiamos los zapatos cerrados por otros más abiertos dejándolos al aire después de mucho tiempo ocultos. Esta exposición hace que se incrementen los riesgos, siendo más sencillo que se vean afectados por cualquier patología. Ni que decir tiene que la temporada de baños, en playas y piscinas, también puede terminar por pasarles factura. Según nuestra experiencia como clínica especializada en la cirugía del pie en Madrid, sabemos que durante la época estival el porcentaje de dolencias en esta parte de nuestro cuerpo se incrementa considerablemente.

Sin embargo, esto no quiere decir que durante el resto del año no tengamos que cuidar y mimar esta parte de nuestra anatomía. El otoño, por ejemplo, es un período de transición en el que es necesario adaptar a nuestros pies a los cambios que traerá el invierno. En estos meses conviene visitar al podólogo para hacer una revisión sobre su estado. También es muy recomendable realizarse una quiropodia para eliminar durezas y tratar las uñas y los talones que se resecan y agrietan durante el verano. Esta visita a la clínica podológica sirve para determinar sí se sufre alguna patología, factor que hace posible actuar lo antes posible.

Como  ya hemos visto en anteriores entradas, estos cuidados son más importantes si cabe para personas que sufren diabetes, ya que las neuropatías que padecen dificultan la cicatrización. Por este motivo, una rozadura habitual del calzado puede complicarse y terminar convirtiéndose en una úlcera.

Desde PodoSalud Clínica queremos recomendarte una serie de cuestiones importantes para cuidar los pies en otoño:

  1. Hidratación: Es una acción que deberíamos considerar durante todo el año, pero en esta época es esencial para eliminar las grietas, curar las ampollas y acabar con la piel seca favorecida por la actividad estival.
  2. Nada de humedad: La humedad en los pies no es nada recomendable, ya que puede generar bacterias y hongos. Será necesario prestar especial atención a secar concienzudamente los pies.
  3. Calcetines adecuados: La mejor opción será decantarse por algún tejido que permita la transpiración del pie. Además, mejor si no te aprietan demasiado en la parte superior para evitar los problemas circulatorios.
  4. Revisar el calzado: Antes de comenzar a usar el calzado de invierno, es recomendable consultar su estado. Revisar las suelas, cambiar las tapas y reparar en el estado de las plantillas. Se recomienda cambiar estas últimas por unas nuevas para evitar males mayores.