La fascitis plantar es una de las patologías del pie más comunes que atendemos en una clínica podológica en Madrid, pero no por ello menos molesta para quien la sufre. Esta inflamación de los tejidos de la planta del pie puede afectar a todo tipo de perfiles, particularmente a las personas que llevan a cabo una actividad exigente para los pies, pero también fácilmente a aquellas que no, y su presencia resulta en un persistente y dificultoso dolor en la zona del talón, junto con molestias en el arco plantar. ¿Es posible prevenirla? Aquí van algunos consejos.

¿Son tus pies propensos a la fascitis? Conocer bien el propio pie siempre es la base para saber cuáles son los problemas a los que estás más expuesto. En este caso, los pies cavos y los vagos se encuentran entre los más vulnerables, debido a su menor superficie de apoyo en la zona lateral externa.

Atento a la pronación: de igual modo, las personas pronadoras en su pisada someten su pie a una tensión superior que puede terminar por favorecer un sobreestiramiento de los tejidos. Si es tu caso, resulta aconsejable contar con estudios biomecánicos que te den acceso a posibles adaptaciones para tu pisada.

Ejercicio con responsabilidad: unos malos hábitos en la práctica deportiva están entre los principales desencadenantes de la fascitis plantar. En este sentido, es importante mantener una postura y pisada correctas al correr, en especial en lo que concierne al equilibrio, para evitar la sobrecarga tensional por compensación. Otro factor esencial a tener en cuenta es el impacto en el pie, algo en lo que tienen mucho que ver el peso corporal y el terreno sobre el que te ejercites. Asimismo, conviene realizar un calentamiento que tenga en cuenta los músculos plantares.

Y por supuesto, el calzado: más allá del terreno deportivo, uno de los hábitos que más hay que controlar para prevenir la aparición de la fascitis es el uso de calzado con tacón.

Desde Podosalud creemos importante recordar que la fascia plantar no es una parte cualquiera del pie que se inflama, sino que cubre una importante función biomecánica en la marcha, puesto que resulta fundamental para mantener el arco plantar y así controlar el impacto del pie en el suelo. Por ello esta lesión resulta tan molesta en el día a día del paciente y merece la pena estar atento para prevenir su aparición, contando con seguimiento y posible tratamiento por parte de especialistas en el cuidado del pie.