En los últimos años se ha incrementado, notablemente, el número de runners. Así que el problema conocido como “rodilla del corredor” también ha visto crecer su número de casos. Podemos ver corredores por las calles urbanas cada vez con más frecuencia y, casi, a cualquier hora. En nuestra clínica, especializada en fisioterapia deportiva en Madrid, te contamos que esta molestia es más frecuente al principio de la práctica deportiva o al incrementar el número de kilómetros de la marcha.

La lesión tiene diferentes grados de intensidad, algunos simplemente notan una molestia en la zona externa de la rodilla mientras que otras experimentan un dolor intenso que puede prolongarse por el lateral de la pierna. En estos casos, lo más habitual es que el corredor se vea obligado a detener la marcha ante el dolor impeditivo.

Los pacientes que desarrollan este problema suelen alarmarse bastante, ya que al localizarse el dolor en la zona de la rodilla puede confundirse, fácilmente, con otras dolencias más graves y menos frecuentes: problemas en el menisco, desgarros musculares, degeneración de las articulaciones, etc. Pero no tiene nada que ver con ninguna de estas molestias.

¿En qué consiste el síndrome del corredor?

La zona afectada es la cintilla itiotibial y suele localizarse en la zona en la que se inserta en la rodilla. Hablamos de una maraña de tejido fascial que es producido por la musculatura de los glúteos y el músculo tensor de la fascia lata. El problema se produce como consecuencia de una sobretensión de la rodilla que ocasiona inflamación y este dolor tan característico.

Sin embargo, a la hora de tratar el problema no debemos centrarnos sólo en la cintilla itiotibial, ya que esta será la causa del dolor, pero el problema se habrá producido por otra cuestión. Deberemos buscar la causa, teniendo en cuenta que en épocas de reposo el problema puede llegar a desaparecer reactivándose con la actividad deportiva.

En Clínica PodoSalud sabemos que la mejor opción es ponerse en manos de un fisioterapeuta para tener un diagnóstico adecuado y someterse al mejor tratamiento posible para recuperarse, cuanto antes, de la lesión. Los estiramientos previos y posteriores a la actividad deportiva son una de las claves para evitar que el mal del corredor aparezca en escena.