Nos incomoda el sudor, después de hacer deporte o cuando sudamos porque hace demasiado calor nos duchamos para sentir nuestra piel limpia y fresca. Pero, lo cierto es que la sudoración es necesaria para mantener estable nuestra temperatura corporal. También podemos sudar cuando la temperatura es alta o cuando estamos sometidos estrés emocional o físico. Ninguna de estas opciones es un problema, pero algunas personas sufren sudoración excesiva, lo que se conoce como hiperhidrosis. En nuestra clínica podológica en Madrid hemos tratado muchos casos de esta patología en los pies, lo que puede convertirse en un problema, ya que los pies con el exceso de humedad pueden dar lugar a malos olores.

La hiperhidrosis puede causar problemas emocionales en aquellas personas que la padecen, pueden sentirse inseguros y ver mermada su autoestima. Existen diferentes tratamientos para paliar esta patología, pero en los casos más extremos habrá que recurrir a una intervención quirúrgica.

Desde PodoSalud Clínica queremos hacer hincapié en que cuando la sudoración excesiva se produce en los pies puede llevar aparejada un problema de olor, en estos casos podemos poner en práctica una serie de consejos básicos para minimizar sus efectos:

  • Lo más importante es contar con una higiene personal adecuada, es recomendable ducharse varias veces al día con el objetivo de eliminar las bacterias de la piel. Aunque puede resultar tentador, es mejor no optar por aplicar productos desodorantes o antitraspirantes en los pies, ya que no solucionarán el problema, sólo enmascararán el olor. En este caso, lo más recomendable es decantarse por productos astringentes que contribuyen a minimizar la sudoración.
  • Cambiar los calcetines dos veces al día puede ayudarte a minimizar el olor, pero además, resulta imprescindible para mantener la humedad alejada de tus pies. Este factor es la principal causa de la aparición de hongos. Los materiales más adecuados para los calcetines serán aquellos que absorban el sudor y permitan a nuestros pies transpirar.
  • Lo mismo ocurre con los zapatos, que deben fabricarse con materiales transpirables. En la medida de lo posible, trata de evitar las suelas de goma. La talla de los mismos también es importante, es necesario que no sean demasiado ajustados para que el pie pueda respirar.
  • Finalmente, aunque pueda parecer que no es una cuestión relevante, es necesario cuidar la alimentación. Existen alimentos y bebidas que pueden favorecer la sudoración. Es mejor no ingerir cafeína, alcohol o alimentos como el ajo o la cebolla.