La revisión pediátrica que realiza el sistema nacional de salud entre los 4 y los 5 años contempla una exploración y valoración del sistema auditivo, ocular, musculo-esquelético y una revisión podológica. El problema está en que resulta muy básica, se valora el tipo de huella plantar y es el momento de diagnosticar problemas como el pie plano o el pie cavo. Sin embargo, según nuestra experiencia, este puede ser un buen momento para la realización de un estudio biomecánico en Madrid o en cualquier otro lugar, ya que nos permite corregir problemas en la pisada que puedan influir en el desarrollo del menor.

De hecho, desde los Colegios Oficiales de Podólogos señalan que sería recomendable una revisión más profunda en los niños. El pie plano infantil es un problema frecuente, pero si se diagnóstica en edades tempranas es posible tratarlo con las plantillas adecuadas. Además, como ya hemos comentado, un análisis en profundidad de la extremidad inferior puede servir para detectar problemas derivados de un desarrollo anómalo. Hay que tener en cuenta que un apoyo plantar inadecuado puede desencadenar otras patologías en el futuro.

Los hábitos posturales de los niños son otra cuestión relevante que es necesario analizar. Este es un buen momento para corregir malos hábitos y evitar que se producen lesiones y otros problemas en la edad adulta. En el caso del pie plano, puede deberse a una patología ósea, una cuestión importante de cara a una posible intervención quirúrgica para corregir esta malformación.

Los niños con sobrepeso están más expuestos a padecer algún problema en sus pies. Si, además, padecen hiperlaxitud ligamentosa es posible que este trastorno se vea agravado, impidiendo una posición adecuada del puente del pie. Todas estas razones son suficientes para aconsejar una revisión podológica exhaustiva en niños de 5 años. En caso de ser necesario, tras esta primera revisión podrían ser recomendables las revisiones cada seis meses para estudiar la evolución del menor.

En Clínica PodoSalud queremos destacar que determinar el tipo de la marcha de los pequeños es función del podólogo, que será el sanitario que deba decidir cuál es el tratamiento ortopodológico más adecuado en cada caso. También, será el profesional más idóneo para asesorar a los padres sobre la elección del calzado más apropiado para los pequeños.