Son muchas las personas que, de forma errónea, relacionan ambas profesiones. Sin embargo, no es lo mismo. Es cierto que si acudes a un centro de fisioterapia deportiva en Madrid o en cualquier otro lugar es posible que te den un masaje, pero este no será relajante sino con un fin sanitario. Los fisioterapeutas cuentan con estudios universitarios. Es decir, cuentan con las competencias necesarias para tratar patologías que requieren un tratamiento concreto a partir de un diagnóstico determinado.

Conviene tener en cuenta que los masajes terapéuticos, para curar o aliviar cualquier tipo de dolencia, deberán ser ejecutados por un especialista en la materia. Un masajista no conoce otras cuestiones más allá de la aplicación del masaje. La principal diferencia reside en que la finalidad del masaje nunca será la misma. El masajista trabaja con técnicas relajantes para mejorar el bienestar físico. Pero, el fisioterapeuta sí que cuenta con muchos otros conocimientos sanitarios y técnicas profesionales.

En definitiva, aunque ambos profesionales realizarán el masaje de forma adecuada la finalidad y el motivo será diferente. El masajista alcanza sus conocimientos mediante cursos concretos, por su parte, el fisioterapeuta tiene que estudiar una carrera universitaria y superar varias pruebas para conseguir el título.

En lo que sí coinciden ambos perfiles es en la presencia de intrusismo laboral. Parece que cualquier persona puede realizar un masaje, pero nada más lejos de la realidad. Cuando no se ejecuta bien puede llegar a ser peligroso para el paciente, por lo que es necesario prestar atención a la formación de la persona que va a realizar la manipulación.

En Clínica PodoSalud queremos aprovechar esta entrada para señalar que los fisioterapeutas cuentan con un título profesional que avala sus conocimientos en la materia, pero muchos de ellos también deciden colegiarse en un colegio profesional. Esta documentación también acredita el saber hacer de los profesionales, ya que para colegiarse es necesario presentar la titulación adecuada. Estos requisitos pueden ayudarnos a evitar el intrusismo, asegurándonos así de estar siempre en buenas manos.

Todos estos argumentos sirven para entender los motivos por los que un masajista no puede atender un caso cuando el paciente presenta una lesión o dolor localizado. Básicamente, no podrá hacerlo porque no cuenta con los conocimientos necesarios. Existen muchos tipos de fisioterapia y cada una de ellas estará especializadas en diferentes cuestiones sanitarias.