Los pies son una de las partes de nuestra anatomía más vulnerables al frío. Con la bajada de las temperaturas y la aparición del hielo se vuelve de vital importancia llevar unos buenos calcetines y un calzado que mantengan el calor. Sentir frío en esta zona es mucho más fácil en esta época del año cuando caminamos sobre pavimentos congelados, lo que muchas veces no tenemos en cuenta es que esto puede tener consecuencias negativas para nuestra salud podológica. Desde nuestra experiencia como clínica del pie en Madrid te contamos que con el frío pueden aparecer los sabañones.

Si practicas deportes de invierno, como esquiar o hacer snowboard, si vives en zonas donde hay temperaturas bajo cero o si te gusta salir al monte o a la montaña es muy posible que estés en riesgo. Por ello, queremos aprovechar esta entrada para darte algunos consejos para evitar que los pies se congelen. Los pies fríos pueden ser el principio de una hipotermia, que consiste en la bajada de la temperatura corporal y que puede desencadenar, incluso, la muerte.

¿Cómo evitar la presencia de sabañones en los pies?

  1. No pasar demasiado tiempo expuestos al frío y a las temperaturas extremas. Cuanto más tiempo pasemos al frío se incrementarán las posibilidades de sufrir una congelación de pies.
  2. La humedad también es un factor a tener en cuenta, ya que en condiciones climáticas adversas y bajas temperaturas puede ser un factor que aumente el riesgo de sufrir congelación.
  3. El viento es capaz de hacer aumentar la sensación térmica de frío. Al igual que la humedad es un indicador que conviene tener en cuenta para evitar que se nos congelen los pies.
  4. Mover el pie puede ayudarnos a evitar que se congele. Por ello, es muy importante elegir unas botas de nieve flexibles que nos permita movilizar los dedos y los pies dentro de ellas.
  5. Tener en cuenta los materiales que componen nuestra ropa para este tipo de actividades de invierno. La ropa de calidad puede ayudarnos a evitar problemas mayores en nuestros pies.

Desde Clínica PodoSalud queremos destacar que algunas patologías como los problemas cardiovasculares o la falta de oxígeno en sangre pueden contribuir a que se nos congelen los pies. Además, los niños y las personas de la tercera edad son las más vulnerables a la congelación y a la aparición de sabañones.