Un equipo de investigación de la Universidad de Extremadura ha destacado que el uso de zapatos de tacón no debería realizarse hasta que el pie se haya desarrollador por completo, alrededor de los 16 años. En nuestra clínica podológica de Madrid siempre destacamos la importancia de conocer el tipo de calzado más adecuado en cada caso atendiendo a cuestiones de salud. Los tacones no son buenos, de hecho el riesgo de sufrir lesiones en los pies se multiplica por cuatro en el caso de las mujeres por este factor.

La mayor parte de las visitas de mujeres al podólogo tiene que ver con el uso de un calzado inadecuado. Aunque esta condición no siempre va ligada al uso de tacones. El problema de llevar zapatos de tacón es que provoca el levantamiento del talón modificando la postura y el modo de caminar de la persona que los lleva durante el día. Si los usan con frecuencia, estos cambios pueden provocar problemas de diversa consideración como sobrecargas en estructuras óseas o musculares que, a su vez, pueden causar molestias y dolor.

Los tacones también contribuyen a la aparición de malformaciones en los pies, cuestiones como juanetes, tendinitis, esguinces, fascitis plantar o deformaciones en los dedos del pie. Además, altera la bipedestación normal, la postura corporal y contribuye a una mala distribución de las cargas de peso en las diferentes cadenas musculares. Hablamos de un problema frecuente que se traduce en dolores musculares en zonas localizadas.

Evidentemente, no pasa nada por usar zapatos de tacón de forma esporádica, pero los problemas suelen surgir con su uso habitual y prolongado. En Clínica PodoSalud siempre recomendamos a nuestras pacientes no utilizar tacones más de 6 horas al día. Evitarlo en períodos de crecimiento o en personas con alteraciones o problemas biomecánicos. Por otra parte, la longitud del tacón es otra cuestión relevante, evitar aquellos que son muy altos es aconsejable, al igual que escoger cuñas en lugar de tacones finos.

La anchura de los tacones también es importante, ya que ayuda a mejorar la estabilidad de la paciente. Finalmente, es necesario recordar que ante la menor molestia o dolor la mejor opción siempre será visitar a un podólogo de confianza que pueda realizar un diagnóstico y ofrecer consejos personalizados para cada paciente.