Siempre hacemos mucho hincapié en la necesidad de elegir un calzado adecuado. Quizá no prestemos mucha atención a nuestros pies, pero se trata de una cuestión fundamental para evitar problemas de salud. Si elegimos un zapato que no permita la traspiración del pie, este sudará de forma excesiva, dando lugar a la aparición de hongos. Se trata de un problema frecuente. De hecho, en nuestra clínica podológica  es una de las patologías más comunes entre nuestros pacientes. La cifra es cuanto menos sorprendente, hasta el 15% de la población padece este problema.

No secarse los pies de forma adecuada tras la ducha, andar descalzo en zonas húmedas públicas como los vestuarios de un gimnasio, mantener los pies mojados durante mucho tiempo o utilizar un calzado previamente infectado son las causas más frecuentes por las que se contraen estos hongos. Es cierto que no se trata de un problema permanente, pueden tratarse y curarse. Sin embargo, no son fáciles de eliminar y habrá que atender a varias cuestiones. El calzado que se haya utilizado mientras teníamos hongos en los pies deberá desinfectarse adecuadamente, además de someterse a ciertos tratamientos para acabar con estos microorganismos.

Es importante no compartir el calzado o la laca de uñas con una persona con hongos en los pies. Ya que estos pueden suponer un nuevo foco de infección. La parte positiva de esta dolencia es que no ocasiona dolor en el paciente, pero debe tratarse para mejorar la salud de nuestros pies y evitar otros problemas. Los hongos pueden debilitar las uñas, causando molestias e incrementando el riesgo de que las mismas se rompan.

En Clínica PodoSalud siempre destacamos la necesidad de visitar al podólogo en cuanto se detecta cualquier posible problema. A la menor anomalía es necesario valorar el problema para poder aplicar la solución más adecuada en cada caso. Entre los principales síntomas de los hongos y otros problemas similares, podemos destacar los siguientes:

  1. Es habitual sentir picor en la zona afectada de forma continua y constante.
  2. También es frecuente que aparezcan rojeces en la piel o entre los dedos.
  3. Las zonas afectadas pueden sufrir descamaciones.
  4. El olor de los pies también se ve afectado, es posible que detectes un olor desagradable que antes no tenían.
  5. Pies agrietados y con dolor.