Cuando el calor aprieta cambiamos nuestro atuendo por ropa más ligera y nuestros pies cobran más protagonismo. El calzado estrella del verano son las chanclas o las sandalias de dedo. Nos sentimos cómodos con esta prenda que nos permite llevar el pie más libre, evitando así las rozaduras y el sudor, propio de esta parte de nuestro cuerpo cuando los termómetros se disparan. Sin embargo, como clínica podológica en Madrid queremos hacer hincapié en la necesidad de no abusar de las chancletas durante la época estival, ya que pueden desencadenar dolencias como la fascitis plantar o la inflamación de algunos músculos.

Estamos de acuerdo en que es un calzado cómodo para combatir las elevadas temperaturas, pero su finalidad no es la de ser un zapato al uso. Las chanclas se diseñaron para ciertas actividades como ir a la playa, a la piscina o utilizar los baños y duchas públicas, donde corremos el riesgo de contraer hongos u otras infecciones. El problema viene cuando las usamos a todas horas y todos los días, ya que no están pensadas para caminar demasiado.

Después de los largos meses de invierno, desempolvas el calzado de verano y ahí están. Todos tenemos un par en nuestro armario, quizá la primera vez que te las pones notas que no caminas de forma convencional, pero pronto te acostumbras ¿no? Te has parado a pensar en por qué después de varios meses usando este tipo de calzado, cuando llega el otoño y volvemos a las zapatillas cerradas parece que éstas nos quedan pequeñas.

Vamos a tratar de resolver este misterio: cuando usamos chanclas los talones chocan contra el suelo de forma menos vertical que con otro tipo de calzado más adecuado. Este hecho altera el ritmo de nuestra marcha y lo habitual es dar pasos más cortos, el principal motivo es que la mayoría de la gente hace presión con sus dedos para no perder la chancleta. Esta acción carga de estrés la zona del tobillo y otros músculos de nuestra anatomía. Ahora multiplica este esfuerzo por varios meses de calor y unas cuantas horas al día, el resultado pueden ser lesiones y otras patologías del pie.

La fascitis plantar es una problema que puede verse agravado por el uso de chanclas e, incluso, su aparición, en ocasiones, está relacionada con nuestras preferencias de calzado para el verano. En nuestra clínica podológica en Madrid te recomendamos no utilizar de forma compulsiva estas sandalias de dedo, evitar el calzado totalmente plano o de suela blanda y cuidar nuestros pies durante todo el año.