Si a lo largo de toda nuestra vida debemos cuidar de nuestros pies para compensar el esfuerzo al que los sometemos, además de para lidiar con las distintas patologías que pueden afectarles, estas necesidades se agudizan con la entrada en la vejez. Aun cuando las preocupaciones de salud en la tercera edad pueden ser diversas, visitar regularmente una clínica del pie en Madrid es más que conveniente para tratar y prevenir los problemas podológicos que más frecuentemente se producen en esta etapa de la vida.

Enfermedades osteoarticulares: son las más asociadas al envejecimiento y en muchas ocasiones el pie es una de las zonas del cuerpo en la que sus síntomas se manifiestan con mayor intensidad. Un caso muy conocido es el de la gota, pero también pasan factura a los pies la artrosis, la artritis reumatoide…

Enfermedades podales: el paso de los años no hace sino aumentar la posibilidad de sufrir y acumular problemas de este tipo, que en muchas ocasiones son crónicos. Un tratamiento específico y regular puede al menos aliviar en buena medida este tipo de molestias, cuyo principal enemigo muchas veces es la propia reticencia del anciano a manifestar dolor o incomodidad.

Pie diabético: se trata de una de las consecuencias más complicadas de la diabetes, puesto que hace la extremidad altamente vulnerable a la aparición de úlceras e infecciones. Aunque puede prevenirse en buena medida con un adecuado control de la enfermedad diabética, ante la aparición de los primeros signos es imprescindible la intervención de un profesional cualificado para evitar un peligroso empeoramiento.

Se estima que más del 70% de la población en edad de jubilación sufre de trastornos podales de algún tipo. Cuidar de la salud del pie en la persona mayor es también prevenir grandes complicaciones potenciales en forma de trastornos de la marcha, justo en una etapa en la que es imprescindible proteger la movilidad. Desde Podosalud recomendamos acudir con confianza a la clínica ante cualquier anomalía para poder abordar los problemas lo antes posible, pero al mismo tiempo recordamos que nunca es tarde para tratar o aliviar cualquier dolencia que se pueda arrastrar desde tiempo atrás.