El running es el deporte de moda, una de las actividades físicas con más adeptos hoy en día. No es de extrañar, ya que se trata de un ejercicio muy completo que ayuda a mejorar la forma física. Otra de las ventajas de este deporte, es que resulta muy económico y no requiere de grandes equipos, sólo necesitarás unas buenas zapatillas y las ganas y el ánimo para salir a correr. Los que lo practican dicen que crea adicción, pero lo cierto es que está demostrado que tiene muchos beneficios, tanto a nivel psicológico como físico. Sin embargo, como una de las clínicas especializadas en fisioterapia deportiva queremos destacar la importancia de seguir una serie de acciones para evitar lesiones.

Para empezar es necesario valorar el calzado más adecuado para practicar esta actividad. Elección que dependerá de múltiples factores, como el peso o el tipo de pie.  Para empezar si un hombre se encuentra debajo de los 75 kilogramos o una mujer pesa menos de 63 kilogramos será recomendable que utilicen unas zapatillas con mucha amortización para aportarle mayor estabilidad.  Mientras que si se encuentran por encima de este peso las zapatillas deberán ser más ligeras y contar con menos amortización.

En la Clínica PodoSalud consideramos que la zapatilla para running también dependerá del tipo del pie que tenga el deportista, diferenciando los siguientes tipos:

  • Neutro: Se dice del pie con una pisada neutra y equilibrada. En este caso será conveniente usar calzado con amortización, que establezca una estabilidad media.
  • Cavo: Es el pie del supinador, en esta caso habrá que buscar una amortiguación neutra para estimular el contacto de la parte interior del pie con el suelo cuando pisa.
  • Plano: Se trata del pie de un pronador, requieren de unas zapatillas más específicas para tratar de corregir este problema y controlar los movimientos del pie.

En estos dos últimos casos, la mejor opción será someterse a un estudio de la pisada, con el objetivo de hacer unas plantillas a medida que permita corregir la trayectoria del pie al caminar o al correr. Es una acción necesaria para conseguir el equilibrio perfecto, ya que pueden darse muchos factores para cada pie.