Como ya hemos comentado muchas veces, la mayoría de las personas no prestan suficiente atención a la salud de sus pies. Lo cual es un error, ya que se trata de una parte fundamental de nuestra anatomía para poder caminar y desplazarnos de un lugar a otro. El calzado más adecuado para cada individuo dependerá de múltiples factores: la edad, el tipo de pisada que tiene, la actividad física que realiza, etc. Como centro de fisioterapia deportiva en Madrid, sabemos muy bien que optar por el mejor calzado en cada momento es la mejor forma de evitar lesiones.

El calzado de los niños es vital, ya que determinará su forma de caminar a lo largo de la vida. Pero, existe otra etapa del ciclo vital en la que el calzado también es relevante, hablamos de la tercera edad. Con el paso de los años es más fácil sufrir lesiones, llevar unos zapatos inadecuados no sólo puede deformar los pies de los ancianos, también es posible que aparezca dolor en tobillos, rodillas y otras articulaciones inferiores.

Del mismo modo que visitamos a otros médicos especialistas, es recomendable visitar al podólogo al menos una vez al año. El calzado en edades avanzadas es más importante, si cabe. Un estudio realizado por la Universidad de Extremadura, reveló un dato inquietante. Nada menos que el 85% de la población española de más de 65 años no utiliza el calzado adecuado. El principal problema era el tamaño, ya que muchos individuos del estudio llevaban zapatos más pequeños de lo necesario o más estrechos de lo recomendable.

Otro dato preocupante de esta investigación, es que sólo un 19% de los encuestados se revisaban con frecuencia los pies en busca de heridas o llagas. Lo más importante respecto al calzado de nuestros mayores, es que sea del número apropiado para su pie y que sea lo suficientemente ancho para sujetar el pie sin apretarle. Desde Clínica PodoSalud queremos hacer un pequeño repaso sobre los principales problemas de no apostar por un calzado saludable en edades avanzadas.

  1. Es posible que aparezcan malformaciones como los dedos en garra o los dedos de martillo, cuestiones que pueden mermar la calidad de vida de las personas que las padecen.
  1. Puede alterar la forma de caminar de los ancianos, mermando su capacidad de movimiento y, por lo tanto, su autonomía.

Todo ello se puede evitar siguiendo unas medidas mínimas de prevención y visitando, cada cierto tiempo, a nuestro podólogo de confianza.