Los pies no solo soportan el peso de todo el cuerpo, sino que sufren el roce continuado del calzado y el uso de calcetines o medias que no siempre son los adecuados. A eso se suman a veces zapatos demasiado estrechos, puntas afiladas o tacones. En consecuencia, pueden llegar a desarrollar una serie de patologías. Vemos las más comunes en este nuevo post del blog

Comenzamos por unas de las más habituales: las infecciones por hongos.

  • Pie de atleta: es una infección micótica muy común que se contagia sobre todo en ambientes húmedos. No es grave, pero sí muy molesta por el picor. Suele comenzar justo debajo de los dedos y puede hacer que la piel se agriete.
  • Tiña de los pies: aparece generalmente en personas jóvenes que hacen mucho deporte. Es frecuente y suele aparecer entre los dedos.

Pautas para prevenir las infecciones por hongos 

  • Usar siempre chanclas en vestuarios, piscinas y duchas públicas.
  • Mantener una correcta higiene de los pies. Secarlos bien, sobre todo la zona entre los dedos. 
  • Cambiar el calzado con frecuencia.
  • Usar calcetines de algodón.

Otras de las patologías que pueden aparecer en los pies son las verrugas plantares o papilomas. Son muy frecuentes sobre todo en verano. En algunos casos, para eliminarlas se recurre a la crioterapia o a pequeñas cirugías. Como medida de prevención, hemos de evitar caminar descalzos por zonas de mucho tránsito. 

En el caso de los ezcemas, pueden derivarse de roces, alergias o infecciones.  A veces la alergia viene motivada por los tratamientos que se utilizan para los hongos, al confundirlos con el eczema. 

En cuanto a la dermatitis plantar juvenil, es un tipo de dermatitis que afecta a niños o jóvenes y que está directamente relacionada con la piel atópica. Produce descamaciones de la piel y rojeces que pueden llegar a causar fisuras muy dolorosas. Como consejos, mantener una correcta higiene, usar un buen calzado, calcetines de algodón y secar muy bien los pies.

Terminamos con la hiperhidrosis, es decir, la sudoración excesiva de los pies. El motivo puede ser un calzado inadecuado, temas hormonales o problemas en las glándulas sudoríparas. Ha de ser un profesional de Podosalud el que determine si se trata o no de esta patología para fijar el tratamiento más adecuado.