enfermedad de Charcot

La enfermedad de Charcot es una complicación grave que puede afectar a pie y tobillo, especialmente en algunos pacientes, como aquellos con diabetes. La pérdida de sensibilidad propia de esta afección hace que algunas lesiones pasen desapercibidas, favoreciendo cambios en los huesos y las articulaciones.

Reconocerla y tratarla de manera temprana es fundamental para evitar deformidades importantes, úlceras y otras complicaciones.

 

¿Qué ocurre en un pie con enfermedad de Charcot?

Al no tener sensibilidad y seguir apoyándose sobre los pies, los pequeños traumatismos repetidos producen lesiones en los huesos y las articulaciones que no se perciben adecuadamente. Se produce una alteración progresiva de las estructuras del pie. 

En fase activa pueden aparecen:

  • Hinchazón de pie o tobillo
  • Aumento de la temperatura de un pie respecto al otro
  • Enrojecimiento
  • Cambios en la forma del pie
  • Ausencia o dolor menor del esperado para la gravedad de la lesión

Esto último es especialmente importante porque demuestra que la ausencia de dolor no significa que el problema sea leve.

 

Lo más importante es el diagnóstico precoz

Si el pie aparece hinchado, caliente, enrojecido o insensible de repente, es necesaria una valoración médica. 

La enfermedad de Charcot puede confundirse con otros procesos inflamatorios o infecciosos, por lo que estudiar el pie y su evolución es clave en este caso.

La valoración puede incluir:

  • Exploración clínica
  • Comparación de temperatura y aspecto
  • Estudio de la sensibilidad
  • Radiografías
  • Otras pruebas de imagen para valorar lesiones no visibles

La evolución también nos proporciona información importante, por lo que el seguimiento durante el proceso es parte del abordaje.

 

¿Cómo se trata la enfermedad de Charcot?

El tratamiento depende de:

  • La fase en la que se encuentra la enfermedad
  • Las lesiones existentes
  • Las características del paciente

En fase activa, el objetivo principal es reducir la carga sobre las estructuras afectadas. En fase aguda, a medida que se va controlando, se busca un pie estable y funcional, así como prevenir nuevas lesiones.

El tratamiento puede incluir:

  • Inmovilización y descarga
  • Ortopedia personalizada
  • Adaptación progresiva del apoyo
  • Calzado especial
  • Seguimiento clínico
  • Cirugía en determinados casos

 

¿Cuándo es necesaria la cirugía?

La cirugía depende de:

  • La deformidad
  • La estabilidad del pie
  • La presencia de úlceras
  • El riesgo de nuevas lesiones

Puede plantearse cuando hay una deformidad importante que impide un apoyo adecuado, cuando el pie es inestable o cuando la alteración de la estructura aumenta el riesgo de complicaciones.

El objetivo es conseguir una estructura estable y funcional que permita un apoyo seguro. Por eso no debemos confundir una cirugía relacionada con la enfermedad de Charcot con una operación de juanetes en Madrid, por ejemplo, el procedimiento se plantea para una deformidad distinta y con objetivos diferentes.

En Podosalud estudiamos cada caso de forma individual para orientar el tratamiento y el seguimiento en función de las características y necesidades de cada paciente.