Actualmente, tenemos una grandísima cantidad de opciones para calzarnos, ¿verdad? Según la época del año o el clima, apostamos por una alternativa u otra. Pero cuidado. Podemos padecer distintos problemas en el pie según el calzado que elijamos. A continuación, vamos a presentarte algunos de ellos para que lo tengas en cuenta.

En un artículo anterior en este mismo blog, ya os avisamos que el calzado totalmente plano no es recomendable para nuestros pies. Principalmente porque hace sufrir en exceso al sistema alquíleo – calcáneo – plantar, de quien depende el primer movimiento de cada paso. Pero no es el único tipo de zapatos o zapatillas con el que pueden surgir inconvenientes.

En primer lugar, vamos a tratar sobre los zapatos o sandalias de tacón. Es uno de los preferidos por mujeres, nunca pasan de moda y ayudan a estilizar las piernas. Resultan muy atractivos, podríamos decir. Sin embargo, tienes que pensar que llevarlos es como ir de puntillas con los dedos estirados al máximo y si apenas apoyo en el talón. Esto puede llegar a provocar desde dolor localizado hasta juanetes, así como inconvenientes preocupantes, como la fascitis plantar, patologías en la columna o dolor lumbar.

Más problemas en el pie según el calzado que llevemos. ¿Qué ocurre con las bailarinas? Son zapados de suela muy fina y totalmente planos. En este caso, sufriremos todas las imperfecciones del terreno, pudiendo crear molestias por la falta de protección. Además, pueden ser la causa de calambres, contracturas y dolores musculares. En este grupo también habría que incluir a las sandalias planas.

¿Y qué hay de las chanclas? Se trata del calzado veraniego por excelencia. Ofrece un pie aireado, pero sin sujeción alguna. La mayoría de ellas son excesivamente planas y sin amortiguación, alterando nuestra forma de caminar. Su uso prolongado causa inflamación, dolor y cansancio, sobre todo en personas con sobrepeso.

En este post sobre problemas en el pie según el calzado, no podíamos olvidarnos de las botas de goma. Las llamadas katiuskas de toda la vida. Una opción para días de frío y lluvia intensa, pero que no deberíamos usar de manera intensiva. Están fabricadas en materiales no transpirables. Además, su poca flexibilidad provoca incomodidad y fatiga.

Para terminar, hablamos de las zapatillas deportivas no pensadas para hacer deporte. Estas son las Converse, las Victoria o las Vans. Ofrecen buena sujeción, son flexibles y cómodas, aunque algunas poseen una suela demasiado final, sin absorción alguna a impactos. Todo esto podría derivar en tendinitis, dolor en el talón e incluso fracturas.