
Muchos niños presentan articulaciones más flexibles de lo habitual, lo que puede traducirse en alteraciones en la forma de caminar. Aunque en la mayoría de los casos no es un problema grave, una correcta valoración de la marcha en niños con hiperlaxitud permite identificar de forma precoz posibles repercusiones en la postura, el equilibrio y el desarrollo musculoesquelético.
¿Qué es la hiperlaxitud y cómo afecta a la marcha infantil?
La hiperlaxitud es una mayor elasticidad de los ligamentos, lo que hace que las articulaciones tengan un rango de movimiento más amplio. En niños y niñas, esta condición puede provocar:
- Inestabilidad en tobillos y rodillas
- Desgaste irregular del calzado
- Pies planos flexibles más pronunciados
- Dolor intermitente tras actividad física
- Fatiga al caminar largas distancias
Si no se evalúa a tiempo, puede derivar en compensaciones posturales que afectan al crecimiento armónico del aparato locomotor e, incluso en etapas posteriores, aumentar el riesgo de problemas como la fascitis plantar. No es casualidad que muchas familias busquen atención especializada en fascitis plantar en Madrid cuando los síntomas de inestabilidad o sobrecarga no se tratan a tiempo.
La importancia de la valoración de la marcha en niños por parte de un podólogo
Un estudio de la marcha realizado por un podólogo permite conocer de manera precisa cómo se comportan los pies, las rodillas y la cadera durante el desplazamiento. Este tipo de análisis incluye:
- Observación en estática y en dinámica.
- Pruebas específicas de movilidad y fuerza.
- Plataformas de presiones para medir la distribución del apoyo plantar.
- Estudio en vídeo, en algunos casos, para detectar patrones de movimiento anómalos.
Con estas pruebas podemos determinar si la hiperlaxitud interfiere en el desarrollo normal de la marcha y qué medidas preventivas o correctoras son más adecuadas.
Tratamientos y recomendaciones habituales
En muchos casos, abordar la hiperlaxitud no requiere un tratamiento complejo. Con medidas sencillas que ayuden a mejorar la estabilidad y el confort puede ser suficiente. Algunas de ellas son:
- Ejercicios específicos para fortalecer la musculatura de pies y piernas.
- Plantillas personalizadas en aquellos casos en los que la pisada está alterada de forma significativa.
- Calzado adecuado que sujete bien el pie y favorezca una marcha más estable.
- Revisiones periódicas para controlar la evolución a lo largo del crecimiento.
El objetivo es garantizar que la hiperlaxitud no condiciona su desarrollo motor ni provoca molestias en el futuro.
Pide cita con nosotros para una valoración completa
La hiperlaxitud en niños no siempre representa un problema, pero cuando se acompaña de alteraciones en la marcha conviene realizar una valoración de la marcha en niños y niñas completa.
Un diagnóstico precoz y un seguimiento adecuado permiten prevenir complicaciones, mejorar la calidad de vida del niño y favorecer un crecimiento saludable.
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