El centro de gravedad es el punto que se encuentra en un cuerpo y que se halla en el centro de la simetría de masa. No  es un concepto sencillo, pero tiene su relevancia, ya que en ese punto es donde se aplican las fuerzas gravitatorias que ejercen su efecto sobre un cuerpo determinado. El ser humano alberga el centro de gravedad en lugares diferentes en función de su sexo. Mientras los hombres suelen tenerlo en la pelvis, en la parte anterior al sacro, en las mujeres se localiza un poco más abajo. Esto se debe a que la pelvis y los muslos de las mujeres pesan un poco más y tienden a tener las piernas más cortas que un hombre.

Cuestiones teóricas que pueden determinar el modo de caminar de un determinado sujeto. Desde PodoSalud Clínica te contamos que al caminar, el centro de gravedad se mueve verticalmente, subiendo y bajando, en función de la marcha. La línea de gravedad atraviesa verticalmente el centro de gravedad, aunque dependerá de la localización del mismo. Con esta línea imaginaria podemos determinar qué posturas son más adecuadas y cuáles no son recomendables, pues el abuso de malas poses podría causar lesiones y molestias en la espalda.

Durante el desplazamiento de un individuo, la línea de gravedad sigue al centro de gravedad, por lo que no presenta cambios bruscos, sino que oscila suavemente. Podemos decir que el centro de gravedad nos ayuda a mantener el equilibrio y tiene su relevancia cuando el usuario camina o corre. Al andar traspasamos el peso del cuerpo de una pierna a otra, por lo que la pelvis y el tronco se desvían lateralmente hacia el lado donde apoyamos el peso.

Como centro de fisioterapia en Madrid, te contamos que el centro de gravedad no sólo oscila verticalmente al desplazarnos, sino que también se mueve de lado a lado, en torno a los 5 centímetros. Movimientos que pueden variar, en función del apoyo del cuerpo en las extremidades. De todas formas, las curvas que presentan la línea de gravedad al oscilar no son abruptas, sino fluidas.