Si al levantarte, por la mañana, te duele la espalda o el cuello es posible que la culpa sea de la almohada. A la hora de elegir el mejor aliado para un sueño reparador deben tenerse en cuenta muchos factores que, generalmente, se nos escapan. Tu complexión física o la postura en la que sueles dormir serán cuestiones fundamentales para determinar el tipo de almohada perfecto para ti. Según nuestra experiencia, como clínica de fisioterapia en Madrid, te contamos que factores como si la almohada es alta, baja, dura o blanda no deberían motivar tu elección final.

No existe una almohada universal, que sea la opción ideal para todos, la elección final deberá ser personalizada. Adaptándose a las necesidades y hábitos posturales de cada persona. En cualquier caso, los dolores de espalda o cervicales pueden esconder otros problemas. El estrés, el sedentarismo o alguna patología cervical sin diagnosticar, pueden ser las causas de las molestias.

Desde PosoSalud te contamos cómo elegir tu almohada en función de la postura en la que duermes:

  1. Boca arriba: La altura adecuada deberá permitir la curvatura normal del cuello, en línea con el colchón. Si resulta demasiado alto o baja el cuello se mantendrá flexionado, lo que podría provocar rigidez y molestias por la mañana.
  2. De lado: En este caso la cabeza deberá estar alineada con la espalda, evitando la inclinación, hacia arriba o hacia abajo, del cuello.
  3. Boca abajo: Aunque esta postura no es habitual, existen personas que no pueden descansar si no duermen así. En estos casos, la mejor opción es prescindir de la almohada o, en su defecto, blanda y no demasiado alta.

Si eres una persona inquieta, quizá la mejor opción sea una almohada que recupera su posición inicial cuando dejas de usarla, como las de espuma o viscoelásticas. El material no es un argumento de peso para elegir una almohada en detrimento de otra, más bien es una cuestión de gustos.

Cuando sientes dolor cervical o de espalda cada mañana, lo más recomendable es acudir a un fisioterapeuta para que examine tu caso. Puede que cambiar la almohada no resuelva tus problemas para descansar, pero debes tener en cuenta que es recomendable renovarla una vez cada cinco años.