Es un padecimiento mucho más frecuente de lo que creemos, los pies o tobillos hinchados esconden lo que se denomina como edema periférico. Un mal endémico que se extiende como la pólvora, debido principalmente a nuestro estilo de vida actual. Lo más habitual es llevar una vida sedentaria, estar sometidos a estrés laboral o no llevar a cabo una dieta adecuada por falta de tiempo para invertir en la cocina. Desde nuestra clínica del pie en Madrid te comentamos que otras posibles causas para esta hinchazón son el sobrepeso o los trastornos hormonales.

De hecho, el edema periférico es muy frecuente en mujeres embarazadas o durante la menopausia. También pueden sufrir episodios de hinchazón en esta zona corporal durante la menstruación o ante el uso de algunos métodos anticonceptivos. Todas estas causas están relacionadas con alteraciones hormonales, pero los pies pueden hincharse del mismo modo ante un problema circulatorio en las piernas o como consecuencia de patologías cardiovasculares, hepáticas o renales. Si bien es cierto, que en estos últimos casos este problema va acompañado de muchos otros síntomas y deberán ser tratados como tal.

En la mayoría de los casos esta hinchazón no es por una enfermedad de gravedad, por ejemplo, cuando pasamos mucho tiempo sentados o de pie es habitual que se acumulen líquidos en esta zona produciendo este problema. Desde Clínica PodoSalud queremos presentarte algunos consejos adecuados para que evites esta situación tan incómoda.

  1. Realizar ejercicio físico con relativa frecuencia es fundamental para preservar tu salud y la mejor manera de mantener tus pies en su tamaño habitual. Pasear descalzos por la playa o en la orilla del mar es una actividad muy recomendable para mejorar tu flujo sanguíneo.
  2. Reducir la cantidad de sal que ingieres también resulta relevante, ya que este ingrediente contribuye a la retención de líquidos en el organismo.
  3. Pasar de pie o sentado muchas horas es una de las principales causas. Por lo que caminar o sentarse durante unos minutos cada una o dos horas es una acción básica en estas situaciones.
  4. Masajéate los pies tras la dura jornada laboral o lávatelos con agua caliente y sal para ayudar al flujo sanguíneo a volver a su cauce.
  5. El calzado debe de ser el adecuado para afrontar tu rutina diaria, evita los zapatos que te aprieten el pie o los tacones demasiado altos durante varias horas.
  6. Por la noche, pon tus pies en alto durante 20 minutos para evitar tener los pies o los tobillos hinchados.