En nuestra clínica podológica en Madrid te recordamos que los pies son una de las zonas del cuerpo que más problemas pueden darnos en relación con la piel. En las siguientes líneas vamos a ver las patologías más frecuentes y explicaremos cómo se tratan además de repasar algunos consejos para su prevención.

Infecciones por hongos/micóticas

  • Pie de atleta: es una infección muy común. Se contagia sobre todo en ambientes húmedos (duchas públicas, vestuarios). No es grave, pero sí muy molesta. Suele comenzar justo debajo de los dedos y a veces la piel se agrieta.
  • Tiña de los pies: aparece sobre todo en personas jóvenes que hacen mucho deporte con zapato cerrado. Es bastante frecuente y suele aparecer entre los dedos.

Cómo prevenir las infecciones por hongos:

- Usar siempre CHANCLAS en vestuarios, piscinas y duchas públicas.

- Extremar la higiene de los pies. Tras lavarlos, secar bien entre los dedos para evitar que la humedad promueva la aparición de hongos.

- Usar calcetines de algodón, el material más adecuado para absorber el sudor y mantener los pies secos.

Verrugas plantares

Se llaman también papilomas y son muy frecuentes, sobre todo en el verano porque es más común que las personas vayan descalzas. Afecta sobre todo a los niños y a las personas con un sistema inmune débil. Se suelen combatir con medicación aunque a veces se recurre a crioterapia. Si están situadas en puntos de apoyo son más dolorosas.

Eczemas

Pueden afectar a todo tipo de personas y a cualquier edad. La causa pueden ser roces o alergias de contacto. Son fáciles de confundir con los hongos y por eso es necesario que en Clínica Podosalud hagamos un diagnóstico certero.

Dermatitis plantar juvenil 

Directamente relacionada con los problemas de piel atópica. Se presentan descamaciones de la piel y rojeces que pueden causar fisuras muy dolorosas. Es clave la higiene, usar calzado de calidad, la hidratación, usar calcetines de algodón y secar muy bien los pies.

Hiperhidrosis

Es la sudoración excesiva de los pies por ejemplo por el uso de calzado inadecuado. Generalmente son causas hormonales o de problemas en las glándulas sudoríparas. Es clave visitar a un profesional para un correcto diagnóstico.