¿Sabías que osteoporosis y pies podrían guardar más relación de la que en un primer momento podríamos imaginar? De hecho, en nuestras extremidades inferiores es una de las zonas de nuestro cuerpo en la que antes se pueden detectar los primeros síntomas de esta enfermedad. Por eso, nos gustaría aprovechar estas líneas para explicarte cómo puede verse afectada nuestra pisada si padecemos este inconveniente.

Osteoporosis y pies tienen mucho que ver. Como sabrás, se trata de una enfermedad progresiva que provoca que los huesos se debiliten poco a poco, con mayor riesgo de rotura o fractura. Uno de los problemas que presenta es que en sus primeras fases no produce síntomas. Por tanto, su diagnóstico no es sencillo.

En un post anterior, ya os ofrecimos alguna que otra recomendación para un perfecto cuidado de los pies en personas mayores. Por eso, nos gustaría contarte que has de guardar especial atención para detectar los primeros síntomas de esta enfermedad, como haber padecido dos o más roturas óseas en un periodo de tiempo relativamente corto. Del mismo modo, existen perfiles con más opciones de sufrirlo, como son las mujeres de avanzada edad o los niños.

La pisada, osteoporosis y pies

Ahora bien, vamos a centrarnos en cómo osteoporosis y pies pueden relacionarse. ¿Es posible que esta enfermedad pueda llegar a afectar de manera directa a la biomecánica de nuestros pies? No es ningún secreto que una buena cantidad de las lesiones que podríamos padecer en tobillos, rodillas, cadera o espalda tienen su origen en una mala pisada. Del mismo modo, la propia cadera es una de las partes más afectadas por esta dolencia, sobre todo si el paciente no presenta una correcta alineación de la misma. Es decir, si no camina de forma correcta y su pisada no es la adecuada, puede que otras partes de su anatomía se vean afectadas.

En caso de padecer una rotura de cadera, la solución definitiva pasará por la cirugía. Para una correcta recuperación, lo ideal será que todas las articulaciones y huesos se encuentran en simetría y perfectamente alineadas para reducir el riesgo a padecer otras dolencias. En el caso de la osteoporosis y pies, la recuperación puede verse afectada por culpa de dismetrías. El resultado que podría darse es una cojera al andar nada beneficiosa.

Ante esta situación, puede llevarse a cabo un estudio completo de la pisada para detectar posibles descompensaciones, valorar la situación y poner en marcha soluciones para arreglarla.