Como especialistas en la cirugía del pie en Madrid queremos detenernos en este post en las principales causas y síntomas del espolón calcáneo. 

Son calcificaciones producidas en el talón consecuencia, por lo general, de una fascitis plantar crónica. Los estudios de la pisada y el uso de plantillas son claves en el tratamiento y en la prevención de estas patologías.

La señal de alerta puede ser el dolor al apoyar el talón en el suelo. Un dolor punzante e intenso indicativo de que podemos padecer espolones, también llamados exóstosis calcánea.

Como decimos, esta patología puede derivarse de una fascitis plantar, la inflamación de la fascia plantar, tejido que une el talón con los dedos de los pies. Aunque de entrada no llega a limitar la práctica deportiva, la fascitis ha de ser tratada lo antes posible en Podosalud. Si no lo hacemos puede derivar en el espolón.

Causas de espolones

Son una calcificación que produce una excrecencia ósea puntiaguda sobre el calcáneo, parte inferior del hueso del talón. El principal motivo es una fascitis plantar crónica. La razón es que el organismo acumula calcio en las zonas dañadas para recuperar el tejido. Las causas de la fascitis plantar son: 

  • Edad
  • Sobrepeso u obesidad
  • Gestos deportivos excesivos o práctica deportiva intensa (correr, balonmano o baloncesto)
  • Calzado inadecuado
  • Pies planos
  • Sobrecarga de los tendones
  • Pasar largos periodos parados

Síntomas del espolón calcáneo 

El principal es el dolor en el talón y la sensación de pisar un clavo. Este dolor se calma con reposo pero vuelve a aparecer al apoyar el pie en el suelo o al hacer deporte. 

Se puede diagnosticar con una radiografía lateral del calcáneo para ver la protuberancia orientada hacia los dedos (de entre 1 y 5 mm).  Se puede hacer además un análisis de sangre para descartar enfermedades como artritis reumatoide, espondilitis anquilosante o gota.

El tratamiento suele pasar por:

  • Frenar o disminuir la práctica de actividad física
  • Aplicar calor, frío o ultrasonidos para tratar de disolver las calcificaciones
  • Medicamentos (vendajes con pomadas de cortisona, anestésicos locales o antiinflamatorios) 
  • Usar taloneras con orificios o plantillas personalizadas que sirvan de apoyo y reduzcan la carga soportada por el arco del pie. 
  • Cirugía en caso de que ninguno de los tratamientos anteriores dé resultado